[3/6/2008] Una periodista y un fotógrafo del diario O Dia, de Río de Janeiro, y el chofer que los acompañaba fueron secuestrados y torturados brutalmente durante 7 horas y media por una banda paramilitar, mientras investigaban cómo opera esa clase de grupos en las favelas cariocas. El 1º de mayo se instalaron en una casa de la favela Batan para constatar las presuntas extorsiones a las que eran sometidos los pobladores por los grupos paramilitares. El 14 de ese mes fueron secuestrados, pero el diario demoró la difusión de los hechos para no estorbar la investigación policial y para proteger al equipo de periodistas. El secretario de Seguridad del Estado de Río, José Mariano Beltrame, aseguró que la policía brasileña ya identificó a los secuestradores. Por otra parte, asociaciones que nuclean a periodistas locales y extranjeros, así como también la Sociedad Interamericana de Prensa, repudiaron el secuestro y tortura a que fueron sometidos reporteros. Información publicada en los diarios Clarín (Argentina), ABC Color (Paraguay) y El País (España).
Clarín (Argentina).
Parapoliciales secuestran y torturan a tres periodistas en una favela de Río
Investigaban las milicias en las favelas. Los liberaron tras 7 horas de tormentos.
Un equipo de periodistas del diario O Dia de Río de Janeiro fue secuestrado por una banda paramilitar mientras investigaba cómo opera esa clase de grupos en las favelas cariocas. Literalmente "cazados" por los esbirros de esos grupos criminales, la redactora, el fotógrafo y el chofer que los acompañaba fueron brutalmente torturados durante 7 horas y media. Esto ocurrió el 14 de mayo en Batan, una villa miseria del oeste de la capital carioca, pero recién ayer la dirección del matutino resolvió publicar el caso, en un extenso informe.
El director del medio, Alexandre Freeland, explicó que demoraron en difundir los hechos para evitar que la investigación de las autoridades policiales sobre lo sucedido se viera entorpecida por la denuncia y, sobre todo, por la necesidad de proteger a los cronistas de una muerte segura por venganza, en una ciudad donde la ley que impera no baja precisamente de las esferas oficiales.
Todo comenzó el 1º de mayo, cuando el equipo de investigación de O Dia se alojó en una casa de la favela Batan con la idea de permanecer durante dos semanas y recoger testimonios de cómo actúan las gavillas parapoliciales en las favelas. Para tratar de disimular la estadía, decidieron alquilar una casa próxima a la avenida principal.
Durante las dos semanas de cuidadoso trabajo, descubrieron que estos grupos de uniformados usaban sus horas libres (o la inversa) para supuestamente proteger a las comunidades faveladas contra los traficantes de drogas. El problema, para los profesionales, es que pronto habrían de descubrir que eso era solo un pretexto. Los policías o parapolicías cobraban a los moradores de la villa no sólo por la supuesta seguridad, sino también por muchos otros servicios: la TV por cable provista en forma pirata; las garrafas de gas o el agua mineral, la única potable. Los íntimos lazos entre estas bandas y los agentes uniformados fueron perfectamente registrados por los periodistas, con fotos y testimonios de los vecinos.
Ya habían empezado a celebrar la retirada de la favela, la noche del 14 de mayo, cuando el fotógrafo y el chofer del grupo fueron a tomar una cerveza con pobladores que los habían invitado. La redactora prefirió no salir. Cuando estaban en el bar, los dos hombres fueron rodeados por 10 presuntos delincuentes armados hasta los dientes. Todos usaban pasamontañas para cubrir el rostro.
En el operativo, los verdugos con total falta de cuidado --o excesiva confianza en su impunidad-- utilizaron un automóvil rojo que era empleado en forma habitual por la "milicia" para vigilar la favela. En el momento del rapto, los propios secuestradores se identificaron como policías ante los muchachos de O Dia.
Esposados, los detenidos fueron tirados en el asiento trasero de uno de los vehículos mientras una caravana se dirigía a la casa temporaria alquilada por el equipo de O Dia. Allí derribaron la puerta y brutalmente amenazaron a la periodista que formaba parte del equipo. Los llevaron a una casa utilizada por los paramilitares como cárcel privada y cuartel general de operaciones.
Fue a partir de entonces que los cronistas sufrieron bárbaras torturas, en forma ininterrumpida. Los sometieron a la picana eléctrica y los asfixiaron, hasta el desmayo, con bolsas de plástico colocadas en las cabezas. A la redactora le apuntaron con una pistola en la cabeza y dispararon dos veces como en la "ruleta rusa". A la mujer le dijeron: "Vos sos del diario O Dia y estás presa por falsedad ideológica". Quien le habló se había identificado como el comandante "01", alias elegido por uno de los líderes de ese grupo policial.
Para evitar que los gritos despertaran sospechas entre los vecinos, los torturadores pusieron la radio a todo volumen en una emisora que transmitía un programa evangélico. En medio de la golpiza, uno de los esbirros gritó: "Existen muchos policías corruptos. Pero nosotros no somos corruptos. Nosotros nos matamos trabajando aquí y nos exponemos a los tiros de los traficantes. Y ustedes vinieron a arruinar nuestros proyecto social".
Fueron liberados a las 4 de la madrugada, después de grandes deliberaciones en el grupo captor. Quien tomó las decisiones fue un "coronel", o al menos así lo llamaban. Vestía borceguíes y pantalón azul típico de la Policía Militar, que es el equivalente de las policías provinciales de Argentina.
Esta es una fuerte señal para las autoridades del gobierno provincial, comandado por Sergio Cabral y también para el gobierno de Lula da Silva que hace apenas días tuvo una "sanción política" por parte de Amnesty International. Para la organización, en Brasil hay frecuentes violaciones de los derechos humanos.
http://www.clarin.com/diario/2008/06/02/elmundo/i-01685067.htm
ABC Color (Paraguay).
Sindicatos repudian tortura a periodistas en Río de Janeiro
Asociaciones que nuclean a periodistas locales y extranjeros repudiaron ayer lunes el secuestro y tortura a que fueron sometidos reporteros de un diario local, a manos de una banda de parapoliciales que controla una de las favelas de Río de Janeiro. Por su parte, la SIP condenó los ataques contra los hombres de prensa en Río.
En una denuncia publicada el domingo, una periodista y un fotógrafo del diario O Dia dijeron que, junto a un residente local, fueron capturados el 14 de mayo y sometidos a apremios en la favela Batan, en el oeste de la ciudad.
El secretario de Seguridad del estado de Río de Janeiro, José Mariano Beltrame, confirmó en la noche del domingo que habían participado policías en el incidente.
“Esas personas están haciendo uso de su posición pública para vender seguridad“, indicó el funcionario, agregando que se realizarían investigaciones para denunciarlas “como milicianos, como bandidos”.
Los grupos parapoliciales, que además de ex agentes estarían integrados por funcionarios en actividad, han desplazado a bandas de narcotraficantes de algunas de las más de 600 favelas de Río y cobran cuotas a sus habitantes a cambio de supuesta seguridad.
Los periodistas se habían establecido en la favela en forma encubierta para hacer un reportaje sobre la actividad de las bandas de parapoliciales, pero fueron capturados y sometidos a torturas, incluyendo choques eléctricos y simulacros de asfixia con bolsas de plástico.
La Asociación de Corresponsales de la Prensa Extranjera en Brasil (ACIE por sus siglas portuguesas) expresó ayer su solidaridad con los reporteros “que sufrieron un crimen intolerable en el ejercicio de nuestra profesión”.
En una nota, agregó que, ante las torturas sufridas por los periodistas y “la confirmación oficial de la participación de policías (...), la ACIE quiere defender otra vez la libertad de expresión y divulgación de las informaciones de la realidad brasileña a la sociedad local e internacional”. Por su parte, el Sindicato de Periodistas Profesionales de Río y la Federación Nacional de Periodistas criticaron a los responsables de los órganos de comunicación por exponer la vida de sus profesionales.
Por su parte, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) condenó el secuestro y las torturas sufridas por tres miembros de un equipo periodístico del diario brasileño O Dia que investigaba la presencia de grupos para-policiales en una zona de Río de Janeiro.
http://www.abc.com.py/articulos.php?pid=420821&fec=2008-06-03&ABCDIGITAL=45d36389d6d338c79d4f6ae847fc672d
El País (España).
Identificados los secuestradores de dos periodistas en una favela de Río
Policías civiles y militares, miembros de las milicias, les sometieron a torturas
La policía brasileña asegura haber identificado a quienes secuestraron y torturaron durante ocho horas a dos periodistas en una favela de Río de Janeiro. Se trata, según afirmó el Secretario de Seguridad del Estado de Río, José Mariano Beltrame, de policías civiles y militares, miembros de las milicias que actúan en algunas favelas de Rio.
Los hechos han provocado indignación en la opinión pública y en todo el mundo de la información. El secretario general del Sindicato de Periodistas de Río de Janeiro, Aziz Filho, calificó el hecho de "grave atentado a la libertad de expresión". Lo mismo afirmó el ministro de Justicia, Tarso Genro, quién prometió capturar y castigar a los responsables de las torturas infligidas a los reporteros.
Los secuestrados, un periodista, un fotógrafo y un chófer del diario O Dia de Río, llevaban 15 días viviendo en una casa de la favela de Batan, una de las más pobres de la ciudad, para escribir un reportaje sobre la acción de las milicias en dicha favela. Las milicias aparecieron hace un año en las favelas con la misión, según ellos, de defender a los moradores contra la violencia de los narcotraficantes. Formadas principalmente por ex policías, ex presidiarios y ex bomberos, las milicias se han revelado tan violentas o más que los traficantes de droga y constituyen un estorbo añadido a la acción de las fuerzas del orden.
Los reporteros, el chófer y el vecino que les había dado hospitalidad en su casa, fueron secuestrados por encapuchados y torturados durante ocho horas, con choques eléctricos y patadas en el vientre, además de ser sometidos al juego de la ruleta rusa tras hacer rodar el tambor de la pistola colocada en las sienes de los torturados.
Macabro prededente
Al revés de lo que aconteció hace seis años con el periodista Tim Lopes, quien fue asesinado en una favela tras sufrir bárbaras torturas, esta vez, las milicias ahorraron la muerte a los reporteros y los dejaron maltrechos a las cuatro de la madrugada en la Avenida Brasil.
La condición para liberarlos fue que no contaran nada de lo sucedido. El diario O Dia mantuvo en secreto la noticia durante 15 días y la ha dado ocultando los nombres de los secuestrados por motivos de seguridad. La dirección del diario afirmó en una nota que los tres están bajo cuidados médicos y psicológicos.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Identificados/secuestradores/periodistas/favela/Rio/elpepuint/20080603elpepuint_1/Tes